LA MANADA: DEL SUBSUELO JURÍDICO A LA BELLEZA DE LA INDIGNACIÓN

Sentencia Nº 000038/2018 de la Sección Segunda de la Audiencia Provincial de Navarra, en Pamplona, a 20 de marzo de 2018. Una sentencia que pone fin a casi dos años de angustia, pero que deja mal sabor de boca. El Tribunal falló condenando a los cinco procesados por delito continuado de abuso sexual con prevalimiento de los Artículos 181.3 y 4. Pero, ¿hasta qué punto se ajusta este fallo a la realidad?

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Imagen de Gabriel Bouys, vía El Mundo.

Este Artículo 181.3 y 4, está dentro del Capítulo II del Código Penal, dentro de los delitos sexuales, siendo los abusos sexuales definidos en el Artículo 181.1 como: “El que, sin violencia o intimidación y sin que medie consentimiento, realizare actos que atenten contra la libertad o indemnidad sexual de otra persona”. El debate de fondo sobre el asunto está en porqué es abuso sexual que cinco individuos, entre ellos un militar y un guardia civil lo que implica buena forma física y fuerza, fuercen a una mujer a mantener relaciones sexuales con ellos.

Por su parte, la Fiscalía sí que asumía esa violencia o intimidación en el caso. El Artículo 178 CP expone la agresión sexual como: “El que atentare contra la libertad sexual de otra persona, utilizando violencia o intimidación”. En este precepto penal no se refiere al acceso carnal (vía vaginal, anal o bucal), que lo hace el Artículo 179, que es, precisamente, el precepto de la violación: “Cuando la agresión sexual consista en acceso carnal por vía vaginal, anal o bucal, o introducción de miembros corporales u objetos por alguna de las dos primeras vías”. Finalmente, la fiscalía también hace referencia al Artículo 180.1 1º y 2º, por el hecho de haber sido cometido el delito por cinco individuos: “Las anteriores conductas serán castigadas con las penas de prisión de cinco a diez años para las agresiones del artículo 178, y de doce a quince años para las del artículo 179, cuando concurra alguna de las siguientes circunstancias: 1.ª Cuando la violencia o intimidación ejercidas revistan un carácter particularmente degradante o vejatorio. 2. ª Cuando los hechos se cometan por la actuación conjunta de dos o más personas”.

Me inclinaría más por el postulado de la Fiscalía y las acusaciones particulares, puesto que la simple presencia de estos cinco individuos ante una mujer de 18 años, constituiría una clara intimidación. Y si la intimidación no está lo suficientemente clara, quizá la violencia sí se pueda apreciar en situaciones descritas en la sentencia –“desde lo que experimentó la sensación de angustia, incrementada cuando uno de los procesados acercó la mandíbula de la denunciante para que le hiciera una felación y en esa situación, notó como otro de los procesados le cogía de la cadera y le bajaba los leggins y el tanga”– que sí evidencian la brusquedad y el violento comportamiento llevado a cabo por “La manada”. Sumada esta violencia e intimidación a las penetraciones vaginales, anales, y bucales, es evidente la existencia de una violación, y el fallo del Tribunal debería haber ido en este sentido.

Es esta desproporcionalidad en el fallo, lo que ha hecho que la gente se echara a la calle a protestar por la oportunidad perdida a la hora de crear un precedente jurídico pertinente para proteger a las mujeres y de dar un paso adelante en la lucha contra el machismo. Una de las funciones de la Ley y de los preceptos penales es la de prevención y disuasión, y el problema también de este fallo es que los potenciales violadores, o los violadores, verán como sus conductas pueden salir cuasi impunes. Esperemos que tras que la Fiscalía haya recurrido la Sentencia al Tribunal Supremo, éste se pronuncie en la dirección que nuestra sociedad merece, y cree un precedente digno de la mentalidad de la mayoría de la ciudadanía, y de adonde queremos dirigirnos: la erradicación del machismo.

Ha sido, precisamente, esta salida a la calle lo que ha conseguido que el Gobierno se plantee la revisión del Código Penal en lo que a delitos sexuales se refiere, y que el debate haya llegado a Bruselas, pidiendo algunos eurodiputados que la Comisión Europea inste a los Estados miembros a condenar todo sexo sin consentimiento como violación, y es que más de 9 millones de mujeres han sido violadas en el territorio de la Unión Europea, y ya va siendo hora de legislar y trabajar en favor de la erradicación de estos actos. He ahí la belleza de la indignación ciudadana, que al grito de “yo sí te creo”, ha conseguido despertar a la clase política para trasladar, por fin, un problema social tan latente al debate jurídico.

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